El mal de Alzheimer: una experiencia de vida…
Me anima escribir esta experiencia, no porque yo me considere el centro del universo. Muy por el contrario siento que a muchas personas le pasan cosas y creen que solo a ellos/as les ocurren.
A todos nos pasan distintas situaciones vivenciales. Estoy convencido que puedo sumarte un granito de arena desde mi ser, cuando te ocurra algo de la vida y te sientas solo/a y mal. Y lo hago desde una mirada positiva y en clave de aprendizaje.
En 1991, comencé a observar en mi Mamá Luisa Laura, algunas actitudes que me desconcertaban en las relaciones de la vida cotidiana. Cito algunos de los más variados ejemplos: perder la llave de su casa, habitaciones, dejar abierta la llave de gas sin encender, olvidos de no recordar en donde había dejado tal o cual cosa, puertas abiertas en horas de la noche, y tantísimos otros que van y vienen en mi pensamiento.
Después, de cierto tiempo de haber sido incomprensivo y hasta intolerante frente a las situaciones nuevas que me ofrecía la relación con mi mamá. Llegó el momento de las consultas médicas con estudios más precisos y el diagnóstico fue certero: Mal de Alzheimer declarado. Una enfermedad nueva para nosotros incurable todavía. Tuve que enfrentar como pude, con el apoyo emocional de mi esposa e hijos, tremenda realidad personal y familiar.
En el 1994 el ex presidente Reegan, en una emotiva carta dijo:¨…Que comenzaba el camino que me llevará al ocaso de mi vida¨ Pues, le habían diagnosticado el ¨Mal de Alzheimer¨. Recuerdo, que el ex presidente cuando se enteró de su enfermedad ¨abrazó a su esposa y le dijo, ¡cuánto vas a sufrir por mi inconsciencia!
¡Qué fuerte impactó en mi ser esa frase!. Con el tiempo frente a esta realidad, opté con la ayuda del Tata, aún con el enojo de ver a mi Mamá desmejorar día a día, por APRENDER. Te cuento paciente lector, que esto no fue mágico, ni automático. Me costó muchísimo, pero valió la pena.
¿APRENDER qué?
· A levantar mi mirada. Pues, hasta ese momento me fijaba en mi ombligo, creyendo que yo era el centro del mundo.
· A confiar más en Dios, en su mano protectora y salvadora
· A hablar de la vejez y de la hermana muerte como decía San Francisco como parte de la vida misma
· A agradecer por el don de la vida
· A comenzar a buscar un tiempo más personal y profundo, pues, en ese momento mi realidad profesional estaba muy bien organizada y no me quedaba tiempo para estos temas.
· A pensar más reflexivamente sobre el sentido de mi existencia y las personas que me rodeaban, por ejemplo, ¿para qué vivo?, ¿cómo puedo ayudarlos? desde otro lugar, sin ser paternalista, respetando su libertad interior
· Que no podía, no sabía en muchos casos resolver situaciones
· A pedir disculpas cuando me daba cuenta que causaba algún dolor
· A aceptar a las personas que se mostraban y eran diferentes a mí y resolvían las situaciones de formas distintas.
· A conectarme con la naturaleza, en el cuidado de las rosas, de los tomates, mis cachorros que tanto me dan, entre las actividades que hoy realizo.
· A descubrir que cada momento es único e irrepetible, sólo se trata de vivirlo plenamente, aún el cansancio, pues, me hace ver mi fragilidad y necesidad de descansar
· Sacar el peso innecesario de mi mochila producto de mi ignorancia, estrechez de pensamiento, mi egoísmo
· Estar dispuesto a ayudar a quien lo necesite. A aceptarme tal cual soy.
Para ir redondeando mi experiencia, mi Mamá murió en el 2001, naciendo a la vida plena. Y hoy en el 2008, a mi Sra se le declaró un ACV (accidente cerebro vascular) y vuelvo a preguntarme, y cómo sigo ahora?. Pero, esto será tema o no para otro encuentro.
Sólo busco encontrar señales en un mundo interior, caminar para ser cada día más persona. Creo que lo debo hacer, porque tengo más de 50 años, y tengo el derecho de reelaborar la información que recibí en este mundo y producir las propias
Es el momento de encontrar la paz y buscar la armonía
Antes que un viejo verde prefiero ser un viejo sabio, aunque todavía me falta para ello.
No deseo aburrirte, paciente lector/a, quiero agradecerte por el tiempo que le has dedicado a estas reflexiones. Sólo deseo que no te caigas por nada del mundo, sea cualquiera tu dificultad, esta vida ofrece tantas formas de enriquecernos, que ¡vale la pena estar vivo y seguir aprendiendo hasta el final!
Un abrazo Jorge Alberto Herrera
2 Comments to “El mal de Alzheimer: una experiencia de vida…”
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By ester estevez, 8 noviembre 2008 @ 16:13
Muy buenos los artìculos, todos, en particular me siento identificada con el vuelo de los gansos, todos dejan algo para reflexionar, pero, este ademas, de enseñanza, me emocionò muchìsimo, te sugiero, seguir escribiendo, porque ha muchos lectores nos hace bien-ester
By Eduardo, 20 noviembre 2008 @ 10:04
Hola !!!
Me senti muy indentificado con este Artículo.»una experiencia de vida». Muy bueno!!!
Que bueno es tomarnos 5´,Para preguntarnos:
¿Ques es lo Importante? y seguramente lo importante, no es simpre lo Urgente.
Con el cariño de siempre.
Eduardo.