Prólogo

Una tarde nos sentamos en el último banco del templo parroquial en la Parroquia “La Sagrada Familia” y comenzamos a hablar, mansamente, compartiendo vida. Eso fue lo que experimenté de Jorge a quien recién comenzaba a conocer. Estaba ante alguien con una vida inmensamente rica, sencilla pero invaluable. Riqueza que ha hecho crecer por ser abierto, comprensivo, profundo, generoso, audaz, valiente, limpio, sensato y perspicaz.

Su silencio respetuoso al escuchar mis preguntas, el tiempo que se dio para pensar y hallar las respuestas, las verdades que compartimos, le hicieron capaz de hallar las orientaciones que necesitaba. Él dijo que le había servido, pero yo tengo que reconocer que él también me ha servido para mi propia vida, porque su grandeza interior me tocó y para mí fue un verdadero oasis, en medio del “desierto” que nos rodea colmado de vacíos, de superficialidades, de impulsividades carentes de sentido y de responsabilidad.

Jorge Herrera nos invita a una aventura, la de pensar la vida de todos los días, con sus hechos, con sus acontecimientos, con sus protagonistas. Y vale la pena animarse a hacerlo, y más con él, quién nos desafía a mirar por encima de la superficie, por un lado, es decir, a levantar la mirada y descubrir el sentido hacia donde se dirige la humanidad hoy, la concreta para nosotros, la nuestra y la de los que nos rodean. Por otro lado, nos invita a excavar, a ir hacia las raíces, hacia el por qué de lo que vivimos actualmente. Esta excavación no es la de un analista político, ni sociólogo, ni religioso, ni de un charlatán que hace perder tiempo con lo que dice. Es la mirada y la orientación de un pedagogo, un serio pedagogo, que la experiencia de sus diversos trabajos desempeñados como educador en diversos niveles le ha enriquecido y madurado.

Un educador de estos tiempos, pero sin la mentalidad, permítaseme, desvinculante de estos tiempos. Un educador de hoy que no vive en el pasado, sino que mira el presente desde los valores de una vida optada valiente y responsablemente. Un educador de hoy que se ha vinculado con su familia, su entorno, sus ámbitos de trabajo, con la audacia de apuntar a la persona, y de ubicar el sistema en pro de la persona humana.

Por eso, además de la mirada hacia arriba y hacia lo profundo, él ve a los costados, a la gente, a los pares, los apoyos, los valores, los signos, los sistemas, las instituciones, la sociedad, la vida caminada entre todos, resaltando lo que es posible hacer, lo que es deseable aspirar, lo que es necesario defender, lo que es imprescindible transmitir, lo que es vital cuidar.

Su historia lo marca, como a todos, y lo ubica. Le matiza la mirada, le da color a su visión de las cosas. Y convierte su pensamiento en un legado. Su vida coincide con lo que piensa. Su familia lo ama y lo respeta. Se conoce a sí mismo y se asume. Su honestidad consigo mismo fundamenta su credibilidad. Su fe no lo saca de la realidad, muy por el contrario, honra a Dios con su vida. Su autoconocimiento le hace comprensivo, pero no derrotista. Es un hombre de esperanza y con esperanzas. Ha sido exigido en el amor y ha sabido amar generosamente.

Doy gracias a Dios por haberme concedido el regalo de haber cruzado mi vida con la de Jorge Herrera. Me ha hecho bien. Y estoy seguro que los que lean y se dejen decir su mensaje serán también partícipes de la alegría que da compartir vida y luces adquiridas a lo largo de los años.

 Juan José Dondo Gazzano. Presbítero.

 

He conocido al profesor Jorge Herrera en el colegio Padre Osimato. Siempre ha tenido un modo cordial tanto con los adultos como con los alumnos. Su riqueza ha sido siempre ‘la escucha prudente y tranquila’ de cada situación, a la vez que ‘su consejo equilibrado’ ante lo que hubiera parecido no tener solución.

Por otra parte un profesor de historia con gran experiencia en escuela secundaria al frente de la dirección de una escuela primaria ha sumado en esta última sus propias vivencias conduciendo a los niños al mundo futuro que les esperaba.

En medio de su recorrido directivo en la primaria tuvo la audacia de incursionar el área de integración, comenzando con un alumno con capacidades diferentes, quien a medio recorrido de un año pudo obtener la gracia de ver lo que antes conocía sólo por el oído o las sensaciones exteriores.

Es muy difícil en un niño con capacidades diferentes expresar que no ve bien, siempre los que lo rodean intuyen que algo no funciona, pero pocas veces con la pronta lucidez de darse cuenta que el problema es simplemente visual. Este hecho sumó a Jorge Herrera el descubrimiento de la visión de las cosas cotidianas y una diferente evaluación de las mismas, sólo con el simple hecho de lo molestos que son los días de lluvia y descubrir que para alguien que nunca había visto las gotas de agua caer del cielo, esto representaba una maravilla ante sus ojos y su corazón infantil. Allí adquirió la importancia de lo pequeño y la riqueza de lo que muchos en la ciudad evalúan como negativo.

A estas incorporaciones vivenciales la vida le agregò otras mucho más profundas y probablemente no del todo positivas. Pero él fue encontrando el modo de vivir cada instancia con las experiencias que había adquirido y mirar lo positivo para disfrutarlo o lo negativo para corregirlo y hasta lo inevitable para aceptarlo con una fe robustecida por su vida de unión con el Señor.

Y como quien se despoja de todo aquello que no suma en el momento y busca horizontes nuevos siempre con su familia, se trasladó al sur donde encontró espacio, naturaleza, tiempo para pensar, meditar, rezar. Todo parece haber sido capitalizado.

Al leer sus escritos uno intuye cómo el presente le dio diferente mirada al pasado, pero también cómo ese mismo pasado relatado en el presente pone esperanza en el futuro. Y siempre todo unido en una expresión de fe.

Creo que lo mejor que puedo decir acerca del profesor Jorge Herrera es lo siguiente: hace pocos años me invitaron a una jornada que hacía una Escuela Especial donde lo adolescentes y algunos jóvenes exponían y vendían sus producciones. Había sido invitada por la madre de aquel niño de la lluvia que arriba relataba. Lo encontré en medio de un grupo de puestos de diversas producciones de la Escuela Taller. Se alegró, le compré tarjetas personales que hacía con una computadora y en el momento de irme me preguntó por «Joge», le conté que estaba bien, en el sur, etc. Su despedida fue: «decile a Joge que lo quiero y que rezo por él». Me parece que es el mejor regalo que puedo ofrecerle.

 

Doctora María Ángela Cabrera

 

23 Comentarios to “Prólogo”

  1. By Santiago Miranda, 2 abril 2018 @ 11:31

    Conoci a Jorge Herrera , en septimo grado, en su paso por las aulas del Colegio San Jose. Fue un gran profesor, es verdad, pero destaco su calidad humano. Solo tengo bellos recuerdos de el . Si por este sitio se lo pudiera contactar , ruego le den mie-mail y mi face : Santiago Ale Miranda.
    Sera un honor poder volver a verlo.
    Desde ya gracias !!

  2. By Jorge Herrera, 13 abril 2018 @ 12:34

    Hola Santiago!!:
    Qué bueno saber de vos!! Te recuerdo claramente. Te paso mi correo Abrazo enorme!!!

  3. By Drug Addiction Usa, 29 junio 2018 @ 11:44

    I always was concerned in this subject and stock still am, thankyou
    for powting .

  4. By rodolfo, 24 julio 2018 @ 19:37

    Me agradó la página los escritos y en especial las fotos. Un abrazo

  5. By Jorge Herrera, 27 julio 2018 @ 16:51

    Rodolfo, gracias por estar!!.Eres una valiosa persona, docente, con una familia hermosa!. Hemos compartido muchos años en la docencia.

  6. By rodolfo, 30 julio 2018 @ 13:53

    Navegante es aquél que no solamente ha vigorizado sus músculos y desarrollado su resistencia por el ejercicio de algún gran deporte, sino que en la práctica de ese ejercicio, ha aprendido a reprimir su cólera, a ser tolerante con sus compañeros, a no aprovechar de una vil ventaja, a sentir profundamente como una deshonra la mera sospecha de una trampa y a llevar con altura un semblante alegre, bajo el desencanto de un revés.

  7. By Jorge Herrera, 30 julio 2018 @ 15:08

    Gracias Rodolfo, por compartir tu valiosa reflexión desde tu hobby de navegante…

  8. By Roberto Capria, 9 agosto 2018 @ 13:30

    ¡El profe Herrera! Un grande de verdad. Lo conocí en el año 73 en el Colegio San José. ¡Qué lindo debe ser seguir cosechando después de tantos años de siembra! A lo lejos, uno recuerda a mucha gente, generalmente de la de buena cepa, y Jorge lo es. Me gustaría contactarte, si pudieras mandarme tu mail, te lo voy a agradecer. Abrazo.

  9. By José Luis Vigil, 10 agosto 2018 @ 10:35

    Excelente profesor y persona. Lo conocí en el San José y sus enseñanzas marcaron muchas de mis decisiones. Abrazo enorme! Y le envidio el sueño cumplido del Sur …

  10. By Jorge Herrera, 11 agosto 2018 @ 19:36

    Hola José Luis!!, qué alegría saber de vos. Abrazo fraterno!! Te escribo en privado

  11. By Jorge Herrera, 11 agosto 2018 @ 19:49

    Hola Roberto!!, qué alegrón, reencontrarnos! Te escribo en privado.Abrazo fraterno. FVD

  12. By Mario De Piero, 13 agosto 2018 @ 12:17

    El Flaco Herrera!!!!
    Jorge, un gran abrazo y el mejor de los recuerdos.

  13. By Jorge Herrera, 13 agosto 2018 @ 12:36

    Hola Mario!!, qué alegría saber de vos!!. Te escribo en privado Abrazo

  14. By Rodolfo, 20 octubre 2018 @ 11:31

    Un abrazo normalista y un reconocimiento por la trayectoria familiar, profesional, personal y católica. Sabes que te queremos Jorge.

  15. By Toto D´Agosto, 6 noviembre 2018 @ 13:56

    ¡Hola Maestro!
    Sin duda uno de los inspiradores de mi vocación docente.
    Una alegría reencontrate acá.
    Te mando un abrazo grande y mi eterno agradecimiento.
    Toto

  16. By Rodolfo miranda, 22 noviembre 2018 @ 15:27

    Papá, por qué la gente que navega se ve tan feliz?
    – Mira hijo, en mi opinión están locos.
    Tienen una extraña filosofía, creen que son libres, creen en aprovechar el viento en sus mejillas, la lluvia, el sol y todo lo demás.
    Ellos llaman a sus amigos sus hermanos; se ayudan unos a otros, se saludan incluso si el otro es un desconocido.
    Cuando se despiden se abrazan como si no se fueran a encontrar en años, ellos viven el momento, ellos son susceptibles a estar a la deriva y permanecer en el medio de la nada en cualquier momento y aparentemente no les importa
    – Papá, puedes comprarme un velero?

  17. By Jorge Herrera, 23 noviembre 2018 @ 0:06

    Gracias Rodolfo, por tus reflexiones, muy cercanas a la vida!!!

  18. By Alberto Eduardo Balaguer, 25 noviembre 2018 @ 9:36

    Querido Jorge que lindo ver como todos te recordamos con cariño y admiracion a igual que a nuestro venerado Sanjo. Suelo saber de vos por el compa Sergio Danesi vecino tuyo. No estoy tan lejos (Bahia Blanca) y en alguna escapada pasare a verte

  19. By Jorge Herrera, 26 noviembre 2018 @ 14:08

    Carísimo Alberto!, gracias por compartir la vida!! Será un gusto encontrarnos!! Abrazo FVD

  20. By Jose Miguel Palma, 4 febrero 2019 @ 15:15

    Querido Jorge, al igual que Roberto Capria, con quien tengo una amistad ancestral, y fuimos compañeros en septimo grado en aquel 1973, tengo un recuerdo inolvidable, con mucho cariño y admiración hacia vos! Fuiste el primer maestro que sembró la semilla del amor por la biología (te teníamos en Ciencias Naturales y en Historia) y al final, me dediqué a full a eso. Y como decía mi viejo, si amás lo que hacés, no es un trabajo, es un disfrute de la vida. Abrazo enorme y prometo que si voy a para Rio Negro, vos sos mi prioridad de visita!

  21. By http://www.wisatamurah.net/, 19 febrero 2019 @ 14:55

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  22. By maria Virginia Crudo, 25 febrero 2019 @ 15:48

    Pensar en mis inicios en la carrera docente, me conduce invariablemente a un nombre: Jorge Herrera. Mi Director. Mi primer Director en la escuela primaria a la que yo, con 20 años y recién recibida, me incorporaba. Corría el año 1994 cuando lo conocí y fue él quien me entrevistó para conocer mis expectativas.
    Allí se inició una nueva etapa de aprendizaje para mí.
    Sin duda alguna, rememoro las muchas veces en que me guió y en algunas, recuerdo también cómo con mi irreverencia y juventud, me enfrentaba a sus ideas. Siempre con paciencia, mirando de frente y buscando el encuentro que retomara el diálogo, me enseñó lo principal para seguir creciendo: A tener en cuenta al otro (porque el pensamiento y sentimiento del otro importa).
    Aún sigo trabajando en el Instituto Padre Osimato de Haedo. Y me alegra que siga siendo una escuela inclusiva, donde todos los niños tienen posibilidad, oportunidad…porque el otro…IMPORTA.
    A 25 años de aquel inicio, recuerdo cuando Jorge nos comunicó que se iba. Tenía proyectos grandes…lejos. Caímos todos en la tristeza. No nos daría igual su ausencia.
    Lo maravilloso de ésto es que hoy estoy aquí, nuevamente conectada con mi primer Director,
    y con mi historia vocacional cimentada con su paso por mis días.
    Un fuerte abrazo; Jorge querido.

  23. By Jorge Herrera, 25 febrero 2019 @ 15:56

    Gracias carísima Profesora Virginia!!. Me impactó tu deseo de aprender y tu vocación en orientar, acompañar, a quién lo necesitara. Adelante!! Abrazo fraterno.

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