Pensando la Historia

Dice Braudel, que se hizo historiador gracias a su padre: Él quería ser médico, pero su padre lo disuadió. Mi falta de ambiciones lo llevó a la historia, según consta en una entrevista realizada por Jean Brochier y Francois Ewald, publicada en La Razón en 1985. La posesión de un título no hace a nadie historiador de un día para el otro. Lo fue después de muchos años después de haber visitado Brasil en 1935. Es aquí donde descubrió con cierta violencia lo que no conocía: algo parecido a una alta sociedad privilegiada de otra época y, en la base de esa sociedad, algo similar al inicio de la vida industrial en Francia.

Con el tiempo descubrió poseer una cierta visión de conjunto, cuando afirmó que la Geografía era el medio por excelencia para disminuir la velocidad de la historia, destacando su importancia por brindar la influencia del medio al hecho histórico. Con total claridad se definió como ¨un historiador que se dio cuenta que la Geografía no debía aprenderse como lo hacían los geógrafos¨. (sólo como descripción de fenómenos)

Braudel nació en Francia, un 24 de agosto de 1902. Trabajando en la Universidad de San Pablo (Brasil), concibe a la historia de una manera distinta a la que se venía practicando. Su aporte es una reconstrucción del pasado con toda su complejidad y amplitud, incorporando para esto a las otras Ciencias Sociales.

Es inspirador de la Escuela de Annales, en donde cuenta sus experiencias personales, originando una perspectiva teórica propia y original, conocida como la nueva historia. De izquierda o de derecha, cualquiera que sea su forma política, no hay sociedad sin jerarquía. Sostiene el autor, que es necesario distinguir entre sociedad civil y sociedad política. La sociedad política es el estado. Ésta desde hace mucho tiempo fue cooptada por un pequeño grupo de hombres. Da el ejemplo, de Luis XIV, en esa cúspide del poder estaba la familia de los Colbert.

Afirma, el autor, que hoy el estado ha crecido bruscamente. Se apodera de todo: es una superestructura que se sumerge en la masa de la población francesa. El estado, el capitalismo, la civilización. La sociedad existe desde siempre. Utiliza Braudel una comparación: el hombre es una colmena con la complicación de que las abejas obreras tiene el derecho a casarse y tener hijos. Siempre cuando los hombres se juntan crean poder. La sociedad construye automáticamente su jerarquía, la pirámide. Querer suprimirla es quizás perder el tiempo. Braudel, no era partidario de suprimir esa minoría con poder, porque se volvería a regenerar bajo otra forma.

Se aleja del pensamiento de Sartre, quién buscaba para llegar a una sociedad más justa la necesidad de la destrucción de esa minoría, para que no exista la dominación del hombre por el hombre. Afirmando Braudel, que si se vuelven a instalar otras doscientas familias en el poder, ¨¿para qué sirvió esa aniquilación?, que existe una cierta impotencia de los individuos frente a esos grupos de poder económico que existen en toda sociedad capitalista. Concluyendo, que el hombre no es totalmente libre. Que su única libertad, es tener el derecho y el valor de juzgar. Esto me permite pensar, vivir y dormir tranquilo.¨

En la Historia y las Ciencias Sociales, explica la concepción del tiempo largo y corto de la historia. En el largo se dan los cambios muy lentos que se lograron al cabo de los siglos. También, puntualizó el tiempo de la coyuntura, del acontecimiento. El aporte de la economía a la historia es fundamental, existiendo los acontecimientos de la vida económica, los movimientos de duración y las estructuras. Con las estructuras se comprendió la larga duración, el tiempo largo, en los límites del espacio, la economía mundo. La economía, aporta el autor, interroga todo, ocupa todos los niveles. El capitalismo es así una superestructura de la vida económica que existe desde siempre, porque es antes que nada, la proyección en el campo de la vida económica. Los verdaderos amos de la vida económica son siempre un puñado de personas, concluye, Braudel.

Para finalizar, paciente lector, deseo compartir como desafíos para emprender en este tercer milenio, pensando en las generaciones de jóvenes, que poco a poco están asumiendo su rol protagonista en la historia argentina, algunas reflexiones:

  • El problema de fondo de la Argentina, dice Bergman, es cultural y tiene que ver con una crisis de valores. Pareciera que queremos ser habitantes en vez de aspirar a ser ciudadanos más comprometidos en lo cotidiano, en el ser persona, en el respeto por uno mismo, por el otro, por el medio y su vinculación con lo trascendente
  • Si la aspiración es ser ciudadanos auténticos, tenemos que empezar por revalorizar lo público, ¨lo que a todos nos interesa¨. Por ejemplo, la persona, que posee una dignidad que le ha sido dada, que vale por lo que es y no por lo que muestra en su cuenta o billetera. De ahí la importancia del trabajo de todos por alcanzar el bien común, que asegura el bien particular.
  • La formación moral y cívica no debería ser una materia obligatoria del secundario, sino una materia prima obligatoria del país, dice Bergman. Porque un país es su gente. Y países con muchos menos recursos materiales, pero con más recursos espirituales, han logrado revoluciones y cambios positivos.
  • El capitalismo en la Argentina necesita de una burguesía nacional, que se posicione desde nuestro país con criterio, con un estado que establezca requisitos claros para las empresas que quieran invertir en nuestro país, con el objeto de robustecer nuestra moneda, reinvirtiendo en nuestro país, mejorando la tecnología y con un impulso a la ciencia, a la investigación y a la educación. También, afianzando el valor de la familia como célula básica de la sociedad, promoviendo la defensa de la vida.

No te ofrezco recetas, ni respuestas, sólo son reflexiones cotidianas que parten de la historia, paciente lector, que buscan impulsar el abandono que no se puede cambiar nada de mi vida, de la pasividad del sufrimiento y aceptar que puedo descubrir la razón de mi existir. ¨LA FELICIDAD NO SE CONSIGUE POR AZAR, NI ES REGALO DE LOS DIOSES, ES EL FRUTO DE LA VIRTUD (Ética a Nicómaco, I, 4. Aristóteles)

Jorge Alberto Herrera. Educador contemporáneo.

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