LA ADOLESCENCIA: etapa valiosa de la VIDA

adolescentesEl Amazonas es un río tributario del océano Atlántico, es el mayor curso fluvial de Sudamérica y también del mundo en términos de captación de agua. En su curso se han realizado numerosas represas. El objetivo es encauzar la energía del agua para que se pueda aprovechar mejor dicho recurso para la vida.

En la vida de las personas sucede algo similar.¿Cómo es eso?. La persona posee entre otras, una capacidad llamada libertad. La misma, a mi criterio, se la debe encauzar. Así como en el ejemplo del río, se necesita de la construcción de diques, represas, para aprovechar mejor el caudal de agua y su energía para la vida.

En la vida de la persona se necesita para crecer integralmente en el buen uso de la libertad, la fijación de límites. Aprender a distinguir un recreo de una clase, de un momento de esparcimiento al de una conversación más profunda; no es lo mismo, la práctica de algún deporte que escuchar una canción, etc.

Algo nos está pasando en la sociedad actual, quizás por miedo a ejercer la autoridad, se está permitiendo la instalación de una actitud más cómoda y permisiva: dejar que todo pase, que todo sea igual, que todo vale lo mismo, con esfuerzo o sin él. Utilizando la palabra o la violencia que más da.

Es sin duda, en los adolescentes en donde se realiza la búsqueda de nuevas formas de relación con los demás, con él mismo, con la naturaleza y con lo trascendente. Es en esa etapa en que más se cuestiona la relación con el adulto, se rompen con las viejas formas de comunicación y vinculación, poniéndose en juego la búsqueda de su identidad, a través de caminos nuevos.

Y es en la búsqueda de los valores en la que se define esa identidad en la persona del adolescente, por ejemplo, el de la libertad, en el respeto, en la lealtad, en la pertenencia y en la búsqueda del sentido profundo de la existencia.

Esa necesidad de búsqueda sin presencia de referentes orientadores, puede volverse muy riesgoso para el adolescente, volcándose a conductas transgresoras, a situaciones no deseadas, a la pérdida de la dignidad como persona.

Si nos posicionamos desde esa búsqueda de valores en el adolescente, surge casi inmediatamente una revisión de la figura del adulto padre o madre. ¿Nos mostramos como referentes confiables para ellos?

Frente a las inestabilidades emocionales de los hijos, se hace necesario una contención más madura de los padres, para que ellos puedan avanzar en ese camino hacia la madurez, que implica gradualmente, ir tomando decisiones, es decir, asumir el timón de la propia vida.

Cuando se habla de valores, no se hace mención a la adquisición de prácticas de normas rígidas, sin contenido, sino del descubrimiento de capacidades
(talentos) que esperan crecer y manifestarse en conductas vitales con energía renovadora. Creo, que hay que confiar más, mucho más, en ese encuentro con los valores, entre los padres y el adolescente, en la búsqueda del sentido profundo de la vida, con más esperanza y alegría.

Ahí, en ese encuentro afectivo y efectivo, se fortalece la existencia humana. No se trata de cumplir por cumplir, marcados en un decálogo rígido de cómo ayudar al adolescente.

Sí, se trata de motivar la práctica de virtudes, en la búsqueda del sentido profundo de los valores de manera natural, sencilla. Tanto padres como el adolescente, pueden desplegar en forma energética dicha práctica

Por supuesto, que los padres, están jaqueados por la vida moderna, en donde pareciera que solamente en esta sociedad hay que trabajar para alcanzar la propuesta del modelo consumista despersonalizado. Ante lo cual, se hace necesario recuperar el modelo de padres referentes, para que sus hijos puedan crecer integralmente en su persona. Ellos lo necesitan, la sociedad lo demanda.

Para ser más claro, sólo el amor de los padres como fuente de crecimiento, de entrega, de superación constante, es el alimento afectivo, esencial para el crecimiento hacia la madurez de la persona del adolescente

Revitalizar la función esencial de padres, significa darse cuenta, de lo valioso del rol para sus hijos, para la sociedad. Sin esta realidad, es muy difícil imaginarse el presente de un hijo.

Revalorizar la autoridad de la madre y del padre se hace imprescindible. Autoridad que significa ¨el que guía¨, ¨el que orienta¨, Esto no significa ir por la vida imponiendo conductas y actitudes. Más bien, ser respetuosos de la persona del hijo, con afecto pero, firme.

Muchas veces por miedo, no se ejerce el rol de padre o madre, no se asume el marcar el límite justo y preciso, a tiempo, originando en muchos casos, confusión e inestabilidades familiares graves. Como decía, Jaime Barylco, la autoridad paterna puede ser mirada en dos dimensiones, como límite y como referencia confiable. Sin lugar a dudas se la asocia a la autoridad como límite, algo fundamental, pero, que no agota el verdadero concepto de autoridad.

Es muy valioso que un hijo/a confíe en sus padres, dado que espera de ellos una orientación, un apoyo concreto. Es importante asociar la autoridad con la confianza, más que poner un límite.

El puro control por el control mismo, puede llevar a la desconfianza, y ésta vacía de contenido a la autoridad, que tiene sentido cuando está alimentada de amor. Y cuando me refiero al amor, lo hago desde una mirada que ¨desea el bien del otro¨.

Sólo el ejercicio de la autoridad firme y con afecto, permite el crecimiento de los hijos, los nutre espiritualmente y psicológicamente, orientándolos desde una confianza realista, a que cada adolescente encuentre su propio camino, descubriendo distintos mojones de referencia.

Estas reflexiones se orientan desde una mirada positiva de la vida, en incentivar las capacidades (talentos), en aceptar las limitaciones; en la confianza en el adolescente, como personas valiosas, en formación, con proyección positiva en la vida; en aceptar que la adolescencia es una etapa bella de la vida, de crecimiento y aprendizaje. Más allá de reconocer también, la existencia de conflictos, y en algunos casos graves, pero, que no empañan la profundidad de la adolescencia y la fertilidad de ese momento para la edificación de esta etapa de la vida.

Para finalizar estas reflexiones y retomando la imagen del río, así como éste lleva con ímpetu, sus aguas al mar, así también, el adolescente con energía cuestionadora, desea llegar a ser joven y pone en jaque las estructuras mentales de los padres y docentes. De ahí la necesidad, que el adulto sea una persona madura, equilibrada, contenedora, que se permita ser cuestionado, con capacidad de escucha atenta y que incorpore todo lo bueno y positivo de la cultura del adolescente. Creo que la tarea del adulto es fundamentalmente la de orientar al adolescente sobre todo con su conducta coherente.

Gracias por estar!

Jorge Alberto Herrera
Educador contemporáneo

2 Comentarios to “LA ADOLESCENCIA: etapa valiosa de la VIDA”

  1. By Sebastian, 23 abril 2010 @ 16:42

    Que lindas palabras! Un fuerte abrazo. Sebas

  2. By silvia, 21 mayo 2010 @ 0:07

    HOLA JORGE,ACOMPAÑAR A LOS ADOLESCENTES ES UN DESAFÍO CONSTANTE PERO ATRAPANTE. UN ABRAZO.SILVIA

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